martes, 18 de marzo de 2008

Carta a un amor


Esta carta no la escribi yo pero realmente refleja una parte de algo que me ocurrio hace un tiempo

Hola:Espero que estés muy bien, que Dios te cuide y te proteja por siempre.
¿Quién diría que un 14 de febrero te conocería, que cambiarías por completo mi vida, y que me dejarías una herida muy grande?
No sabes cuánto te añoro, cuánto te pienso, cuánto te suspiro, cuánto te quiero, y cuánto te extraño lamentando mucho no haberte hecho feliz, no haberte dicho que te quería.
Dime: ¿Qué me diste que no te puedo olvidar? Me pregunto muchas veces que fue lo que pasó, nunca hablamos y no sabes cuánto me dolió.
Debo decirte que me quedo con todos los bonitos recuerdos de ti, porque fui feliz junto a ti, y me hacías sentir bien.
¿Sabes? Un día escribí una carta y la quemé. Y al quemarla deseaba de todo corazón que todas aquellas palabras que se incineraban llegaran hasta donde tú estabas. ¡Imposible! ...sé que no es así.
A veces pienso que ya estás con alguien más, y no sabes cuánto me duele, pero yo quiero que seas muy feliz aunque no sea conmigo, que encuentres a un gran amor aunque yo quede destrozada.
Cada día pienso en ti, preguntándome: ¿Dónde estás? ¿Con quién estas? ¿Qué será de ti?
Me pregunto si pensarás un poquito en mí...Algo dentro de mí sabe que no, pero se engaña y cree que sí; y es por ti que soy feliz aunque no estemos juntos.
Sé que nunca leerás mis letras porque son de una carta que nunca llegará a su destino, perdóname, sólo quería decirte que te quiero y que siempre serás mi amor.
¡Cuídate y se muy feliz!

miércoles, 5 de marzo de 2008

Dejame



Déjame tenerte, abrazarte, sentirme tan tuyo que no puedo ni siquiera ordenarme a mi misma que deje de necesitarte, que me haga una mas de aquellas que llegan y se van, Déjame quererte un poco más, más aún de lo que cualquiera que te haya querido, porque aún queriéndote como nadie me siento falta de palabras y de argumentos para que tengas una mínima noción, de cuanto te quiero de veras. Déjame decirte, hablarte, abrazar tus oídos con cada una de mis palabras, con cada uno de esos te quiero que no eres capaz de creer por miedo a que efectivamente sean tan verdaderos como lo son. Déjame ser parte de ti, de tu ser hermoso que tiene a mis pensamientos alejados de la realidad, soñando a diario contigo, convirtiendo lo efímero de una mirada en lo vital de un sentimiento que ya no puedo abandonar porque es tan mío como yo tuya. Déjame entonces quedar, parecer, ser esa que hoy os regala una sonrisa, una lágrima mas tuya que mía, una palabra hueca y una última pieza de mi cuerpo, para que hagas con ella lo que quieras, y dispongas de mí como necesites, déjame regalarte pues: MI CORAZON.